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31.000 humedales hacen a Colombia país anfibio

elmundosalvaje.opennemas.com  |  14 de Marzo de 2015 (12:00 h.)
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En los litorales, en las montañas altas y bajas, en llanuras y sabanas. Colombia es un humedal.

Las cifras lo corroboran: 31.702 identificados a hoy, llámense ciénagas, turberas, esteros, morichales, arrozales o de otra manera. Más de 20 millones de hectáreas cubiertas de agua permanente o temporal.

Tierra anfibia, una condición percibida y sufrida durante el fenómeno de La Niña de 2010-2011: 2,2 millones de personas afectadas, 341.000 viviendas y 751 vías destruidas, 807.000 hectáreas inundadas y 811 sedes educativas. Desolación y muerte.

No fue el efecto local de la lluvia. Fueron ríos y humedales desbordados por la inusual precipitación, afluentes que volvieron a antiguos cauces, planicies anegadas. Es que de los 1.124 municipios del país, 1.094 tienen algún humedal. Es información que proporciona el mapa de humedales en el que trabajan el Instituto Humboldt y el Fondo de Adaptación.

La Niña se convirtió entonces en un llamado de atención sobre la necesidad de proteger los ecosistemas de regulación hídrica, páramos y humedales en esencia, recuerda Úrsula Jaramillo, coordinadora del componente Humedales de aquella alianza.

El mapa estará terminado hacia septiembre luego de una minuciosa tarea de registro documental, satelital y cartográfico. Pieza adicional será la cartografía 1:100.000 de estos ecosistemas vitales, pues una más detallada correrá por las Corporaciones Ambientales.

Qué son

La convención Ramsar, a la cual está adscrita Colombia, define los humedales como “las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean estas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”.

En el país se identificaron 11 tipos de humedales naturales y dos artificiales: embalses y arrozales. Son ecosistemas estratégicos, con gran biodiversidad asociada y fuente de servicios a los pobladores cercanos, en esencia con la pesca, pero también con el turismo.

La Orinoquia, resume Úrsula, tiene grandes áreas, aunque son poco profundos. La región norte también es rica, como La Mojana. Amazonas es la segunda y la de menos es el Pacífico.

En general están muy afectados, alterados por las actividades humanas. 29 millones de personas viven en los municipios con humedales, 90% de los cuales tiene menos de 50.000 habitantes.

Una de las más deterioradas es la cuenca del Magdalena-Cauca. La parte media alberga gran variedad de ecosistemas en 31.181 kilómetros cuadrados, 24% del territorio nacional. Tiene 889.000 hectáreas de complejos cenagosos y más de 1,5 millones de bosques y sabanas naturales.

Alejandro González, director de la Corporación Corantioquia, dice que la mayoría de humedales en su jurisdicción se encuentran en el Bajo Cauca y el Magdalena Medio.

Aunque la minería amenaza los más importantes de la parte baja del Cauca no ha llegado aún, indica, siendo otro temor la contaminación por aguas residuales. Allí se acaban de retirar y remover material vegetal y sedimentos en 40 kilómetros lineales y 8 hectáreas de esos complejos.

Junto a Cornare y Ecopetrol invierten 3.400 millones de pesos para proteger y repoblar humedales del Magdalena Medio.

El trabajo del Fondo y el Humboldt va más allá, establecer unos delineamientos para la delimitar los humedales que desde luego no puede ser homogénea, recuerda la Coordinadora. “Hay que hacer planes de manejo de cada uno. La delimitación es útil para conocer, pero no es para restringir”. Cada caso es distinto.

Si es agua para la ciudad el manejo es uno, si es para pesca, otro; o si es una planicie de inundación que se utiliza para la agricultura también.

Lo que sí es claro es que deben conocerse y atenderse para prevenir futuros impactos tan graves como los de La Niña.

Solo 20% de las áreas de humedales están bajo alguna figura de protección.

Una vez finalice el proyecto, cada CAR debe elaborar planes de maneo de cada uno, delimitar, una tarea compleja por todas las variables involucradas, desde la biodiversidad y el valor ecosistémico a las actividades socioeconómicas de la población y los asentamientos presentes. Y el tipo de humedal.